Retienen 835 kilos de ostión en operativo en Campeche
MÉRIDA, Yuc., 30 de septiembre de 2026.- La historia de José Juárez Gil, conocido como “Pepe Tigre”, volvió a captar la atención pública después de que distintos creadores de contenido difundieran videos del adulto mayor acompañado de un jaguar entre las instalaciones deterioradas de lo que alguna vez fue su restaurante en la Zona Hotelera de Cancún. Las imágenes generaron una importante reacción de solidaridad en redes sociales e incluso movilizaciones para respaldar su disputa por los terrenos y conocer el destino de los animales que estuvieron bajo su cuidado. Medios locales reportaron que una de las peticiones promovidas en su favor llegó a superar las 17 mil firmas en pocos días.
La empatía que despierta el caso, sin embargo, cuenta solo una parte de la historia. Los expedientes de autoridades ambientales, reportes contemporáneos y testimonios de especialistas muestran que la relación de Juárez Gil con los grandes felinos acumula desde hace más de quince años procedimientos administrativos, aseguramientos, cuestionamientos sobre las condiciones de confinamiento y antecedentes documentados de utilización de los animales como atractivo turístico.

El caso tampoco comenzó con los actuales conflictos patrimoniales. Un inventario documental de la Dirección General de Vida Silvestre de SEMARNAT muestra expedientes asociados a Pepe’s Jaguar Kingdom desde 1994 y actuaciones administrativas que se prolongaron durante años posteriores. Esto obliga a matizar algunas versiones difundidas en redes: sí existió una relación formal del proyecto con la autoridad de vida silvestre y PROFEPA llegó a referirse verbalmente al sitio como una Unidad de Manejo Ambiental. Sin embargo, la existencia histórica de expedientes o registros no acredita por sí misma la vigencia actual de autorizaciones ni demuestra que hoy Juárez Gil cuente con la documentación, instalaciones y plan de manejo que exige la legislación vigente.
Uno de los primeros antecedentes graves documentados oficialmente ocurrió en noviembre de 2010. PROFEPA informó entonces que un tigre siberiano bajo resguardo de Juárez Gil escapó de las instalaciones de Pepe Jaguar Kingdom después de herir de gravedad a su cuidador. La dependencia señaló que existían “insuficientes medidas de seguridad” y confirmó que el propietario enfrentaba un procedimiento administrativo por posibles infracciones a la Ley General de Vida Silvestre, entre ellas problemas para acreditar la legal procedencia de diversos ejemplares. La propia Procuraduría sostuvo entonces que resultaba urgente trasladar a los animales a instalaciones con mayores condiciones de seguridad para los felinos, sus cuidadores y los visitantes.

Inspección a los ejemplares en estado de desnutrición
El episodio más contundente llegó el 21 de abril de 2011, cuando PROFEPA y la entonces Procuraduría General de la República realizaron un operativo conjunto en dos inmuebles vinculados a Pepe Jaguar Kingdom. El comunicado oficial reportó el aseguramiento de ocho tigres y dos jaguares, señalando que no se había acreditado la legal procedencia de los ejemplares inspeccionados, que las condiciones de confinamiento eran inseguras y que no recibían el trato digno y respetuoso exigido por la legislación. La autoridad agregó que el establecimiento había incumplido previamente medidas impuestas por la propia PROFEPA.
El seguimiento oficial posterior fue todavía más específico. PROFEPA informó que los animales habían permanecido en sitios sucios e inseguros, con alimentación precaria y prácticamente sin atención médica. La dependencia documentó ejemplares bajos de peso y con signos de desnutrición, así como infecciones y lesiones que requerían tratamiento. También señaló que la alimentación incluía restos de animales atropellados, productos caducados y sobrantes de carnicerías y rastros, suministrados sin condiciones sanitarias adecuadas.
Ese mismo comunicado aporta un dato particularmente relevante frente a la narrativa actual: PROFEPA afirmó que Juárez Gil utilizaba a los grandes felinos para que turistas nacionales y extranjeros se fotografiaran con ellos y cobraba por ese servicio. La autoridad señaló además que los dos sitios donde estaban confinados los animales no contaban entonces con autorización de SEMARNAT para esa operación. Después de su traslado, ocho de los ejemplares mostraron una recuperación significativa bajo alimentación especializada y atención veterinaria.

El uso comercial de los felinos también quedó registrado fuera de México. En 2020, el reconocido fotógrafo de vida silvestre Steve Winter, colaborador de National Geographic, volvió a difundir imágenes tomadas años antes en Cancún para denunciar la industria turística de fotografías y convivencia con grandes felinos. Los materiales mostraban jaguares encadenados y ejemplares llevados al mar mientras turistas interactuaban con ellos. Un registro documental alojado por la UNAM conserva la denuncia de Winter contra este tipo de prácticas, mientras que cobertura reciente en Quintana Roo identifica imágenes tomadas en 2001 en las instalaciones conocidas como “Pepe Tiger”.
Fotografías de Steve Winter, colaborador de National Geographic, de un jaguar propiedad de Juárez Gil nadando en las aguas de Cancún con jetskis y turistas como parte de un tour pagado
Fotografías de Steve Winter, colaborador de National Geographic, de felinos encadenados propiedad de Juárez Gil como parte de un tour pagado para turistas
La trayectoria documentada incluye además nuevas controversias en años posteriores. En 2013, medios locales reportaron otra intervención de PROFEPA relacionada con una jaguar hembra de Juárez Gil en medio de un conflicto por un predio. La entonces delegada de la dependencia confirmó que el ejemplar estaba bajo resguardo de la autoridad después de una valoración veterinaria; el reporte periodístico señalaba que había sido encontrado en malas condiciones físicas.

La controversia actual reproduce algunos de esos problemas. El 21 de septiembre de 2026, PROFEPA inspeccionó el predio de Alfredo V. Bonfil que había sido señalado públicamente como lugar donde permanecerían más grandes felinos. La dependencia encontró cinco antiguas estructuras de jaulas, deterioradas y abandonadas, pero ningún ejemplar de fauna silvestre o exótica. Con ello, hasta el momento no existe confirmación oficial de que los animales que Juárez Gil asegura haber mantenido ahí continúen en ese terreno.
Tres días después, el 24 de septiembre, personal de PROFEPA acudió al antiguo inmueble de la Zona Hotelera acompañado por elementos de la Guardia Nacional y especialistas de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar. El objetivo era verificar directamente al jaguar que aparece en los videos recientes, revisar sus condiciones de manejo, realizar una valoración física y médico-veterinaria y obtener elementos para comprobar la legalidad de su posesión. La diligencia no pudo completarse porque no se proporcionaron las facilidades para ingresar al sitio donde se encontraba el ejemplar. La autoridad levantó un acta circunstancial y anunció la continuación de las actuaciones administrativas.
Este punto resulta especialmente relevante. Juárez Gil ha dicho públicamente que cuenta con documentación de SEMARNAT, PROFEPA y CITES, pero las grabaciones difundidas hasta ahora no permiten verificar el número, titularidad, vigencia o alcance de esos documentos. La propia visita de PROFEPA tenía entre sus objetivos determinar precisamente las condiciones actuales de posesión.
Además, el ejemplar en cuestión no es cualquier animal bajo custodia privada. El jaguar (Panthera onca) está catalogado en México como especie en peligro de extinción conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010 y se encuentra en el Apéndice I de CITES. La Ley General de Vida Silvestre obliga a garantizar trato digno y respetuoso y a evitar tensión, sufrimiento, traumatismo y dolor durante su manejo, confinamiento y exhibición.
Juárez Gil se niega a permitir a veterinarios inspección del ejemplar en su poder
En este contexto, el biólogo Jair Herrera, egresado de la UNAM, divulgador especializado en fauna y colaborador de más de 50 centros de conservación en distintos países, ha cuestionado públicamente que las instalaciones de Juárez Gil puedan calificarse actualmente como un santuario o centro de conservación, por el contrario, considera es más una colección privada. Su perfil profesional y trayectoria internacional han sido documentados por instituciones académicas. En su análisis del caso, Herrera sostiene que la prioridad debe ser el bienestar objetivo del ejemplar y considera que, tarde o temprano, la autoridad tendrá que trasladarlo a instalaciones adecuadas y bajo manejo profesional.
Si bien este caso demuestra, por un lado, la notable empatía de la gente en redes sociales hacia un hombre mayor que dice amar a sus animales, por otro lado, la evidencia oficial acumulada apunta a que Juárez Gil utilizó durante años a grandes felinos como parte de una actividad turística y comercial; PROFEPA documentó posteriormente problemas graves de alimentación, seguridad, atención médica y confinamiento; y actualmente la autoridad no ha podido siquiera realizar una valoración veterinaria del jaguar cuya presencia está confirmada en el antiguo restaurante.
Por ello, más allá de la simpatía que despierta Juárez Gil, la pregunta relevante es otra: ¿las condiciones actuales garantizan realmente el bienestar del jaguar?
Mientras esa evaluación profesional siga impedida, no existe una base técnica para asegurarlo. Como advierten especialistas, un jaguar en peligro de extinción requiere instalaciones apropiadas, atención veterinaria continua, alimentación controlada, seguridad y un esquema profesional de manejo.
Fuentes consultadas
● PROFEPA, noviembre de 2010 — procedimiento administrativo, escape de tigre y deficiencias de seguridad en Pepe Jaguar Kingdom. Consultar comunicado oficial
● PROFEPA/PGR, 2011 — aseguramiento de ocho tigres y dos jaguares. Consultar comunicado oficial
● PROFEPA, seguimiento al aseguramiento — condiciones de alimentación, higiene, salud y explotación turística. Consultar informe oficial
● SEMARNAT, inventario documental de la Dirección General de Vida Silvestre — expedientes históricos de Pepe’s Jaguar Kingdom. Semarnat DSI Apps Dev
● PROFEPA, 25 de septiembre de 2026 — inspecciones actuales en Bonfil y Zona Hotelera. Consultar comunicado oficial
● Ley General de Vida Silvestre — disposiciones sobre trato digno y respetuoso de fauna silvestre. Consultar legislación vigente
● CONANP — ficha oficial del jaguar, categoría de riesgo y protección internacional. Consultar ficha técnica
● Archivo documental UNAM sobre la denuncia de Steve Winter de 2020. Nación Multicultural
● PorEsto, septiembre de 2026 — intento de valoración veterinaria y antecedentes de las fotografías de Steve Winter. Por Esto!
● Universidad del Valle de Guatemala — perfil profesional de Jair Herrera: formación como biólogo y colaboración con más de 50 centros de conservación. Actualidad UVG
● Periodismo en Colectivo, abril de 2013 — actuación adicional de PROFEPA respecto de una jaguar relacionada con Juárez Gil. Periodismo en Colectivo




