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CANCÚN, QRoo., 6 de mayo de 2026.- El Plan México se consolida como la estrategia nacional para impulsar el crecimiento económico a partir de sectores clave, entre los que el turismo ocupa un lugar prioritario, como parte de sus objetivos, el gobierno federal ha planteado posicionar al país como el quinto destino más visitado del mundo hacia 2030, fortaleciendo la atracción de inversión, la conectividad y la diversificación de la oferta turística.
En este contexto, Estados como Quintana Roo se perfilan como piezas fundamentales para alcanzar esta meta, al concentrar una parte significativa de la actividad turística nacional y consolidarse como un referente internacional en infraestructura, promoción y riqueza cultural.
Este liderazgo quedó reflejado en la reciente edición del Tianguis Turístico 2026, celebrada en Acapulco, donde Quintana Roo fue reconocido con diversos premios que destacan su innovación, competitividad y calidad en la oferta turística, los reconocimientos obtenidos fortalecen el papel estratégico que tiene el estado dentro del Plan México para fortalecer un modelo donde la derrama económica llegue a más comunidades y se traduzca en prosperidad compartida.
En esa visión, el turismo deja de entenderse únicamente como industria y se convierte en una herramienta de bienestar, desarrollo regional y justicia social con un impacto para todas y todos.
Durante el mismo Tianguis Turístico, uno de los ejes que cobró mayor fuerza fue el turismo comunitario, impulsado como una apuesta estratégica para construir un modelo de desarrollo más justo e incluyente.
Este modelo impulsa que las comunidades participen directamente en la actividad turística, no solo como anfitrionas, sino como protagonistas en la generación de experiencias, conservación del patrimonio y distribución de beneficios. La cultura deja de ser vista únicamente como atractivo turístico y se convierte en motor de bienestar y prosperidad para las comunidades que históricamente la han preservado.
El fortalecimiento del turismo comunitario responde también a una nueva visión de país impulsada desde la Cuarta Transformación: crecimiento económico con justicia social y prosperidad compartida. El objetivo ya no es solamente atraer más visitantes, sino garantizar que el desarrollo genere beneficios reales para quienes durante décadas quedaron fuera de la derrama económica.
En este sentido, el turismo comunitario representa una oportunidad para que los pueblos originarios participen activamente en el desarrollo nacional, fortaleciendo su identidad cultural y mejorando sus condiciones de vida.
Sin embargo, especialistas y actores del sector coinciden en que para consolidar este modelo es indispensable contar con certeza jurídica. El turismo comunitario, así como el uso de elementos culturales en la industria, requiere reglas claras que definan mecanismos de participación, autorización y distribución de beneficios.
La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas representa un avance histórico en materia de justicia para los pueblos originarios, aunque su falta de reglamentación genera un vacío que limita su aplicación efectiva.
En el marco del Plan México, este desafío cobra especial relevancia. La ausencia de lineamientos claros puede generar incertidumbre en el sector, afectar decisiones de inversión y dificultar la consolidación de modelos como el turismo comunitario, que hoy se posiciona como una de las principales herramientas para construir bienestar compartido.
Sin reglas claras, se limita la posibilidad de que el crecimiento turístico se traduzca en prosperidad para las comunidades y certeza para quienes invierten en el país.
Quintana Roo, como principal polo turístico de México, se encuentra en el centro de esta discusión. Su liderazgo, reconocido en el Tianguis Turístico 2026, lo coloca como referente no solo en crecimiento económico, sino también en la construcción de un modelo turístico más justo e incluyente.
Por ello es indispensable fortalecer la certeza jurídica para garantizar que el desarrollo turístico continúe generando empleo, atracción de inversión y bienestar para todas y todos.
El impulso del Plan México en el sector turístico abre una oportunidad histórica para demostrar que el crecimiento económico puede ir de la mano con la justicia social y el reconocimiento cultural.
Para lograrlo, será necesario avanzar en la construcción de un marco normativo claro que permita aprovechar el potencial del turismo cultural y comunitario, garantizando al mismo tiempo el respeto a los derechos de los pueblos originarios.
Porque el objetivo de fondo no es solo crecer más, sino construir un modelo donde la riqueza cultural y turística del país se traduzca en prosperidad compartida para todas y todos.




