Invita Teletón a participar en el evento CRIT Yucatán
MÉRIDA, Yuc., 20 de julio del 2025.— En el corazón del sur del estado, cinco familias productoras de chile habanero provenientes de comunidades como Chansikin, Chotó, Xbosh y la comisaría de Xoy todas en Peto trabajan de la mano con el colectivo Múul Meyaj para cultivar de forma agroecológica uno de los ingredientes más emblemáticos de la gastronomía yucateca.
“Nos enfocamos en el acompañamiento a pequeñas familias productoras que mantienen buenas prácticas: no utilizan plaguicidas ni químicos. Esto permite ofrecer un chile con valor agregado, tanto en sabor como en responsabilidad ambiental”, explicó.
Actualmente, estas familias generan de forma conjunta entre 400 y 500 kilogramos de chile habanero al mes, con cada unidad familiar aportando entre 80 y 100 kilos. Aunque las condiciones del monte alto y las barreras verdes ayudan a contener plagas como la mosquita blanca, la ausencia de pesticidas representa un desafío constante.
A pesar de las dificultades, el producto tiene buena acogida en mercados alternativos como Slow Food y espacios ecológicos, donde se reconoce el esfuerzo de producir sin químicos.
“Mientras el precio en el mercado convencional oscila entre $35 y $50 pesos por kilo, nosotros logramos comercializarlo entre $80 y $100 pesos gracias a su calidad y origen responsable”, apuntó Tun.
Además de chile fresco, el colectivo transforma parte de su producción en salsas elaboradas por cocineras tradicionales, como la de chile habanero tatemado al comal, lo cual no solo preserva saberes culinarios locales, sino que involucra a más integrantes de las comunidades en la cadena de valor.
“Este chile tiene un sabor que no se compara con el de otros estados, y eso se debe también al tipo de suelo y prácticas que conservamos en Yucatán”, agregó.
Las y los productores fueron capacitados previamente por el Centro de Capacitación Campesina (CC), lo que les permitió desarrollar bioinsumos como microorganismos y violes para fortalecer sus cultivos sin recurrir a químicos.
“Este chile tiene un sabor que no se compara con el de otros estados, y eso se debe también al tipo de suelo y prácticas que conservamos en Yucatán”, agregó.
Con más de 11 años de trabajo, Múul Meyaj continúa posicionando una alternativa viable y sustentable para las y los pequeños agricultores del estado, fortaleciendo el tejido comunitario y ampliando el acceso a mercados éticos y conscientes.




