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MÉRIDA, Yuc., 14 de mayo de 2026.- En el corazón del barrio bravo de San Sebastián, lo que comenzó como una equivocación, terminó convirtiéndose en un pilar de la gastronomía popular: el salbut de queso Daisy.
Fue en el puesto “Acuérdese de mí” donde hace 50 años se creó tanto el salbut de queso Daisy como el de queso de bola, comentó Marco Antonio Guzmán Batún, propietario del local e hijo de la creadora, María Concepción Batún.
“En una ocasión mandaron a mi tío a buscar queso sopero, pero por equivocación trajo queso Daisy. Mi mamá, al no saber qué hacer con él, empezó a ofrecer salbutes de queso Daisy. Para sorpresa, tuvo una aceptación muy favorable”, dijo.
Comentó que los primeros clientes dudaban que un salbut solo llevara queso Daisy, pero con el paso de los años se volvió un fenómeno, lo que dio pie a la innovación de combinar otros ingredientes con este queso.
Indicó que actualmente el puesto es escenario de una competencia amistosa entre los dos quesos y, aunque el de bola es demandando, el queso Daisy tiene una base de seguidores leales que no lo cambian por nada.
Pese a ser consideramos como los creadores del salbut de queso Daisy y queso de bola, dijo que la innovación no se detuvo allá, debido a que dieron paso a combinaciones que hoy gozan de un buen éxito entre comensales.
Guzmán Batún destacó que además del tradicional de pavo y de huevo, también ofrecen salbutes de carne molida con queso de bola, así como de huevo con queso de bola y Daisy, además de castacán con queso de bola.
A pesar de la fama y del éxito de sus creaciones, “Acuérdese de mí” mantiene una filosofía de cercanía con su gente y, pese a que participarán en la próxima Feria del Salbut, el precio de sus productos es de 18 pesos.
“Independientemente de la feria, siempre vamos a trabajar con el mismo precio. Lo que ofrecemos es que cualquier combinación que el cliente guste, se le da al mismo precio. No cambia nada”, mencionó el entrevistado.
A cinco décadas de aquel descuido, Marco Antonio mira hacia atrás con gratitud aquel descuido, ya que su familia nunca pensó que lo que tendría éxito es hoy una parada obligatoria en el mercado del barrio bravo de San Sebastián.




