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MÉRIDA, Yuc., 25 de octubre de 2026.- La reciente degradación de la calificación crediticia de México por parte de HR Ratings representa una señal de alerta sobre el manejo de las finanzas públicas y la capacidad del país para cubrir sus compromisos económicos, consideró Francisco Álvarez, consejero del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
El especialista señaló que la reducción de la nota crediticia debe tomarse como un foco de atención, debido a las posibles consecuencias que podría tener sobre la inversión extranjera, el costo del financiamiento y el crecimiento económico.
“Hay que considerarlo como un foco amarillo”, expresó, al referirse a la decisión de la calificadora de reducir la nota soberana de largo plazo de México de BBB+ a BBB, aunque mantuvo la perspectiva estable.
Álvarez advirtió que, si el país llegara a perder el grado de inversión antes de 2030, podría enfrentar mayores dificultades para financiar sus necesidades económicas y sociales.
“Lo importante es que dejaremos de serlo antes del 2030 y se nos dificultará más como país cómo financiar las necesidades sociales a finales de esta década”, señaló.
Explicó que algunos fondos internacionales tienen reglas que les permiten invertir únicamente en países con grado de inversión, por lo que una eventual pérdida de esta categoría podría provocar la salida de importantes cantidades de capital.
“¿Qué pasaría si se van de México 20, 30, 50, 70 mil millones de dólares? Habría una devaluación impresionante”, advirtió.
De acuerdo con el consejero del IMEF, una depreciación significativa del peso podría encarecer los recursos que requieren las empresas para financiar sus operaciones, lo que eventualmente contribuiría a una contracción económica.
Sobre las causas de esta situación, Álvarez señaló que el crecimiento del gasto público y las obligaciones financieras del Gobierno federal requieren una revisión de las prioridades presupuestarias.
“Lo que el gobierno tiene que ser consciente es que no puede gastar más de lo que tiene”, afirmó.
Añadió que la administración federal enfrenta compromisos con trabajadores activos y pensionados, por lo que consideró necesario incrementar los recursos destinados a los planes de pensiones y moderar el gasto corriente.
“El IMEF mantiene la postura: es imprescindible que el Gobierno federal incremente el monto del fondeo a los planes de pensiones y tiene que tomar decisiones de moderación de su gasto corriente”, sostuvo.
La reducción de la calificación por parte de HR Ratings se fundamentó, según la agencia, en el deterioro de los balances fiscales y en una revisión a la baja de las perspectivas de crecimiento económico, factores que presionan el endeudamiento público. México, sin embargo, conserva actualmente el grado de inversión.
Ante este escenario, Álvarez consideró que las decisiones presupuestarias serán determinantes para contener los riesgos financieros y garantizar que el país cuente con recursos suficientes para atender sus obligaciones económicas y sociales.